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La Coctelera

Apuntes hacia nada

Todo lo que no me atrevo a decir por no perder las dos o tres amistades que todavía conservo

4 Junio 2010

Historia de un amor. Minicapítulo 7. Besos para enmarcar

No eres tan feo como yo pensaba. Ni tú tan guapa como me decías. Volvimos a callar y otra vez los ojos se pusieron a hablar. Te deseo, le dijeron los míos. Los suyos dudaban como contestar. Creo que fui yo el que se acercó, ahora no lo podría jurar, pero con la valentía que da la constancia de saber que ese momento no se va a repetir en tu vida, la cogí del cuello y fui acercándome poco a poco a su boca. Nuestros labios simplemente se tocaron y permanecieron rozándose suavemente intercambiando nuestras exhalaciones. Ahora estoy respirando el aire que me das. En la fotografía del momento desde la que me encuentro ahora, diría que cada uno de nosotros apuntaba su mirada a los labios del otro sin saber que hacer con las manos, sin saber muy bien como empezar a amar. Pero todos sabemos que hay momentos en la vida que no hace falta programar, no hace falta ni siquiera pensar en como dar el siguiente paso, no hace falta ni enseñanzas ni prácticas, es la evolución, la naturaleza, la magia de los impulsos la que sin previo aviso convierte un roce de pieles en un beso y un beso en la prueba más deseable y destacable de que la felicidad existe. Meses más tarde ella me escribió: contigo aprendí a disfrutar de un beso antes de convertirse en beso.

 

Recuerdo muchos besos en mi vida, pasionales, violentos, sensibles, fogosos, atléticos, frenéticos, emotivos, dolorosos, de inicio, de final, compasivos, titubeantes, con lágrimas, con risas... cada palabra me trae a la memoria uno y con él una imagen, y con ella una situación y con ella una historia de amor, pero de todos los besos que he dado, ninguno me supo como aquellos que nos dimos Pat y yo, eran besos conectados con nuestras almas, con nuestros sentimientos más puros y más pasionales, eran todos distintos pero todos sabían igual, eran besos de compromiso, no había ninguno que nos sobrara, no había ninguno que nos llegara, eran besos que se podían enmarcar.

 

Y fue con un beso como nos desnudamos, con un beso sencillo en la forma pero profundo en el sentido, un beso desnudador que consiguió que a ella se le escapara la camiseta por la cabeza y a mi que se me cayeran los botones de la camisa; surgió después otro beso que juntó nuestros pechos y rozándonos en la excitación epitelial entrecortó nuestras respiraciones hasta casi el final; un beso, el mío, enmarcando rítmicamente en sus pezones un segundo para recordar; otro beso, el suyo, primo del anterior porque terminó en mordisco agarrado a mi cuello que contrajo cada uno de los músculos de mi espalda y erizó las vellosidades de mi estómago embriagando mi sentir y mi amar; un beso contestador por mi parte, que empezando con la lengua en el valle de sus pechos terminó a la orilla de su ombligo en un dibujo salivar; un beso dominador por parte de ella, que agarrándome por el pelo, me subió a su boca y empezó a querer comerme sin aliento ni respiro; otro beso mío gemelo del suyo anterior que con manos egoístas, agarraban su cara para poderla dominar, intentando poseerla con mi lengua, con mis labios, con mis armas de matar; un beso de los dos con manos en las cinturas ajenas, un beso que nos desnudó sin darnos cuenta por donde empezábamos y que nos abrazó tirados en el suelo, encima de unos cojines con la chimenea dibujando nuestros perfiles y con la libertad más absoluta de proclamar que hay momentos en la vida que sólo están creados para poderlos contar.

Tags: amor, besos

servido por nacho 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

cambio-cuentos-por-globos

cambio-cuentos-por-globos dijo

joder¡¡¡ que lejos está ese beso, al menos para mi. Yo hace siglos que no tengo un beso de esos, más que siglos diría que vidas. Lo más triste de todo ello es tener la certeza de que no se van a repetir, de que esos besos solo quedan en el recuerdo para provocarte el dolor al constantar su pérdida. Si, yo tuve algunos besos de esos pero se perdieron en la monotonía y la mediocridad de las verdades a medias, de las mentiras veladas y de la desilusión. Se perdieron a medida que fue transcurriendo la vida y esta nos fué engullendo. Que pena. Besos, escribe pronto, aunque solo sea para recordar leyendote

7 Junio 2010 | 11:59 PM

lavidabella

lavidabella dijo

seguro que no eres mujer? describes las cosas como nosotras... un beso bien

14 Junio 2010 | 01:48 PM

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