Calzoncillos crónicos y piojos chupadores (I)
Murron se cambia las bragas todos los días. Si antes me caía bien ahora me cae mejor, es bueno ser limpita. Mi madre me cambiaba la muda, que era la forma de llamarle a la camiseta y al calzoncillo, los jueves y los domingos, los mismos días que se cambiaban las sábanas de las camas de casa. Yo hacía cálculos. De domingo a jueves, cuatro días. De jueves a domingo tres. Si me llega a cambiar los miércoles serían tres y cuatro. Algún día siempre iba a ir el calzoncillo con más pelotillas a no ser que me lo cambiara el miércoles al mediodía pero tampoco era cuestión. También comprendí que el número siete es impar porque la división entre dos no da dos números iguales. Las matemáticas siempre tuvieron mucha utilidad para saber cuando te tocaba cambiar los gayumbos.
Es fácil criticar la semi limpieza de mi madre, también es bueno escribir verdades desde el anonimato porque puedes salir a la calle sin el miedo de que te señalen con el dedo: por ahí va el cerdo que no se cambiaba los calzoncillos. Pero es que en casa no había lavadora, ni secadora, ni había pañales de usar y tirar y mi hermana pequeña meaba y cagaba como el que más. Mi casa no era una excepción, todos en el barrio éramos así. Si hoy no tuviésemos tantas facilidades para el lavado, muchos se pondrían lo de delante-pa-trás más de una vez por semana. Contar esto no es contar batallitas, es recordarme a mí y mis circunstancias, que no es nada bueno que uno se olvide pero tampoco vale para mucho.
Ahora, desde hace ya bastante tiempo, mi madre le cambia la muda a mi padre todos los días, y es que mi padre es de los que se pone la ropa que mi madre le deja en la cama, está calvo pero está claro que no es de pensar delante del armario, y aquellos pañales que nos lavaban primero a mí y después a mi hermana, hoy sólo son recuerdos del pasado que han evolucionado a los de usar y tirar que son los que usa mi madre con mi abuela tres veces al día. La vida es mucho más circular de lo que creemos.



murron/globos dijo
Mi madre siempre me preguntaba si llevaba las bragas y los calcetines limpios. Le preocupaba sobremanera que me pasase algo y me tuviesen que llevar al hospital y yo llevase las bragas hechas un cristo. Mi compañera de trabajo lleva siempre tanga o bragas finas y siempre nos pregunta que clase de bragas llevamos. Yo le pregunto que porqué se pone tangas tan incómodos para ir a trabajar y ella responde muy seria y muy digna que es por si le pasa algo y la tienen que llevar al hospital.
Yo no dejo de devanarme los sesos porque no entiendo que cojones tiene que ver ir al hospital en una urgencia con las bragas que llevas. Me temo que ningún médico se va a poner a mirar las bagas que llevas en ese momento y si son de encaje o de guipur. Lo cierto es que será preferible llevar unas bragas anodinas y que no desvien su atención que un tanga lleno de cristales swarosky que impidan que hagan su trabajo con la concentración necesaria.
Lo cierto es que, siendo niña, me atropelló un coche. Llevaba tantos raspones, tanto barro y tanta sangre que nadie reparó en mis bragas, puedo jurarlo.
En fin, que cosas más raras hace la gente. Besos
20 Febrero 2010 | 12:11 AM